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Combustible

Su peligrosidad depende fundamentalmente de su estado físico (sólido, líquido o gas) y en cada uno de estos estados, de otros aspectos ligados a sus propiedades físico – químicas, su grado de división o fragmentación, etc.

En el caso de combustibles sólidos su grado de fragmentación es fundamental ya que a mayor división se precisa de menor energía (en intensidad y duración) para iniciar la combustión. Para líquidos y gases inflamables son la concentración combustible – aire precisa para la ignición (límite inferior de inflamabilidad) y la energía de activación necesaria (energía mínima de ignición) para que se produzca la reacción de combustión; siendo, además, asimismo un parámetro fundamental para los líquidos, la temperatura mínima a la que el combustible emite vapores suficientes para que se forme la mezcla inflamable (temperatura de inflamación o «flash point»).

Para el control del combustible, algunos aspectos que se deben de tener en cuenta son los siguientes:

  • Sustitución del combustible por otra sustancia que no lo sea o lo sea en menor grado.
  • Dilución o mezcla del combustible con otra sustancia que aumente su temperatura de inflamación.
  • Condiciones de almacenamiento: Utilizar recipientes estancos; almacenar estrictamente la cantidad necesaria de combustible; mantenimiento periódico de las instalaciones de almacenamiento para evitar fugas y goteos.
  • Ventilación general y/o aspiración localizada en locales y operaciones donde se puedan formar mezclas inflamables.
  • Control y eliminación de residuos.
  • Orden y limpieza.
  • Señalización adecuada en los recipientes o conductos que contengan sustancias inflamables
Combustible y foco de ignición

Foco de ignición

Los focos de ignición aportan la energía de activación necesaria para que se produzca la reacción. Estos focos de ignición son de distinta naturaleza; pudiendo ser de origen térmico, mecánico, eléctrico y químico.

Para los focos térmicos los factores a tener en cuenta son los siguientes:

  • Fumar o el uso de útiles de ignición.
  • Instalaciones que generen calor: estufas, hornos, etc.
  • Rayos solares
  • Condiciones térmicas ambientales
  • Operaciones de soldadura
  • Vehículos o máquinas a motor de combustión
  • Etc.

En el caso de los focos eléctricos debe tenerse en cuenta:

  • Chispas debidas a interruptores, motores, etc.
  •  Cortocircuitos
  • Sobrecargas
  • Electricidad estática
  • Descargas eléctricas atmosféricas
  • Etc.

Para los focos mecánicos deben considerarse:

  • Herramientas que puedan producir chispas.
  • Roces mecánicos.
  • Chispas zapato – suelo.
  • Etc.

Finalmente, paras los focos químicos han de contemplarse:

  • Sustancias reactivas/incompatibles.
  • Reacciones exotérmicas.
  • Sustancias auto-oxidables.
  • Etc.

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