La protección pasiva contra los incendios es fundamental para tener espacios seguros. Dentro de la protección pasiva, los conductos de ventilación juegan un papel clave a la hora de evitar graves problemas de salud en las personas, o incluso la muerte en casos de intoxicación por inhalación de humo durante el incendio.

Los datos aportados por la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios señalan que al menos un 80% de las víctimas en incendios están causadas por la inhalación de humos tóxicos.  Y es que los gases emanados de los focos de incendio no solo producen asfixia, sino que impiden una correcta visibilidad, perjudican seriamente la evacuación.

Los sistemas de ventilación deben cumplir las normas vigentes establecidas en el CTE, así como las que se señalan en la norma EN 1366-1, en la que se exige que los conductos de ventilación y de extracción de humos deben ser resistentes al fuego, y esta resistencia debe cumplir con unos criterios de Integridad, Aislamiento y tiempo.

Para cumplir con dichas características, los conductos que transcurran por un único sector de incendio deben tener una clasificación E300 60, por el contrario, aquellos que atraviesen elementos separadores de sectores de incendio deberán tener una clasificación EI 60.

La instalación de conductos de ventilación resistentes al fuego es obligatorio en aparcamientos cerrados, centros comerciales, espacios públicos que sean concurridos por más de 1000 personas o atrios en los que en caso de incendio se tuviera que evacuar a 500 personas.

En estos casos en los que se requiere evacuar a un elevado número de personas, el detector de humo es un elemento de protección frente a los incendios fundamental. Tanto los conductos como los detectores de humo deben estar marcados con el CE  para garantizar su correcto funcionamiento en caso de incendio.